jueves, 25 de febrero de 2016

José Raúl Capablanca: A Chess Biography – Miguel Angel Sánchez (38ª reseña)


Capítulo XI : Deslices en la cumbre (IV)

El Torneo de Nueva York 1924 (I)

1923.

Aquel fue el año en que José Raúl mandó a construir su casa en Buenavista, en la ciudad de Marianao, cerca de La Habana y justo al lado del famoso Casino de la Playa, donde había derrotado, como vimos a Emanuel Lasker.

En honor a su esposa la llamó “Villa Gloria”.

¡Bonito gusto el de Capablanca!

Miguel Angel Sánchez lo cuenta todo muy bien en su bonito libro biográfico.

Mientras Capa disfrutaba de la vida familiar con Gloria y su pequeño hijo José Raúl Jr., al que gracias a Sánchez nos hemos enterado que llamaban cariñosamente “Tuto”, el gran Lasker reaparecía en el Torneo de Maehrich Ostrau 1923:

(Para ampliar la imagen haga click encima de ella): 

El caso de Lasker es excepcional. 
Pierde el Campeonato del Mundo 
y comienza a jugar al ajedrez en "gran estilo" 

Entonces, a mediados de año, comenzaron las negociaciones para que el campeón del mundo también participara en lo que luego iba a ser uno de los grandes torneos de la historia, el de Nueva York 1924.

De nuevo Miguel Angel Sánchez cubre las mismas con todo lujo de detalles en su libro y por fin el torneo comenzaría a primeros de Marzo de 1924, con once participantes que jugarían a ¡doble vuelta! con un total de 20 rondas y que de nuevo nos viene a demostrar que mucha gente hace hoy las <<cosas mal>>.

Ya sé que de un torneo sólo no se puede vivir y los maestros necesitan de varios acontecimientos deportivos al año, pero si un torneo como este de Nueva York dura un mes y medio; el año tiene 12 meses y todavía queda tiempo y de sobra para reponerse y jugar otros torneos que ayuden a incrementar las ganancias, en definitiva, los salarios.

Este cronista siempre culpa a la FIDE actual, que evidentemente la tiene, en todo lo concerniente a la organización de los campeonatos del mundo y sus fases previas; pero desea también aquí romper una lanza a favor de ella, para ir así en contra de  la mayoría de los “organizadores privados” actuales, que dan la impresión de que no deben tener mucha idea de lo que significa la historia del ajedrez y por ende, de las cosas bien hechas.

Los torneos de postín de hoy tienen una media de duración de “solo” 10 rondas (??).

 
Un ejemplo de cómo no se tiene que hacer las cosas 
(con mis mayores respetos)

Lo dicho, Nueva York 1924 fue a ¡¡20 ruedas!! Y Alexander Alekhine, que también participó, escribió un libro, que si no el mejor, ha sido uno de los más nombrados de la historia en cuanto a libros de torneos se refiere (!?).

Así que me veo obligado a “reseñarlo” también en estas crónicas.

Una obra maestra

Miguel Angel Sánchez me va guiando el camino de José Raúl Capablanca y Graupera y yo tengo claro cuando me tengo que parar, apearme de ese “hermoso” tren (del que no quisiera salir nunca) y pasar a comentaros cosas, como éstas que veremos en los próximos días…

Los maestros participantes en el Torneo de Nueva York 1924 y los voy a ordenar por orden de “popularidad” que tenían entonces, fueron los siguientes:

1)      José Raúl Capablanca ……….. Cuba
2)      Dr. Emanuel Lasker ................. Alemania
3)      Alexander Alekhine ................. Rusia
4)      Frank J. Marshall .....................  EE UU
5)      Geza Maroczy ……………….. Hungría
6)      Richard Reti …………………. Checoslovaquia
7)      Efim D. Bogoljubow ................ Ucrania
8)      David Janowski ........................ Francia
9)      Dr. Savielly G. Tartakower ...... Polonia
10)  Edward Lasker .......................... EE UU
11)  Frederick D. Yates …………… Inglaterra

Habrían premios en metálico para los cinco primeros y además a los no ganadores de premios se le adjudicaría un fijo por cada partida ganada y otro por cada partida entablada (!?).

Luego existían también los llamados premios especiales: Tres premios de brillantez, dos premios a la partida mejor jugada por no ganadores, un premio especial a la partida mejor defendida y otro premio especial al mejor score por un jugador no premiado contra los ganadores de premios.

Decir, que estos premios especiales apenas existen hoy en día. Los organizadores pasan de ese modo de “puntillas” por la noble historia del ajedrez. Para este cronista, no es sólo eso, es que por no actuar igual, hasta ¡hacen el ridículo!... .

¡Por favor, si conocen a alguno!, invítenle a que lea esta crónica, a ver si los encaminamos de una santa vez.

El "Maestro de maestros del periodismo ajedrecístico internacional", 
Leontxo García, enseña los mejores premios de brillantez de la historia 
en sus elogiados vídeos del Periódico El País

Vista la excelente nómina de participantes de aquel magno certamen vamos a “reseñar” en estos días venideros el papel de los tres grandes del torneo; por orden cronológico de aparición en el ruedo del ajedrez y en la ¡vida misma!: Emanuel Lasker, José Raúl Capablanca y Alexander Alekhine.

Los tres están y con “letras de oro” dentro de mis trilogías sagradas de “grandes” genios de la historia y mientras reseño sus intervenciones intentaré demostrarles a todos por qué, salvo Magnus Carlsen, no hay ningún maestro actual que merezca tal entorchado.

Entre que “no tienen el talento y/o la fuerza de voluntad necesarias para estar en esas trilogías y entre que los organizadores actuales (con tremenda “pájara” psicológica) no hacen torneos como Dios manda, quedará demostrado, nuevamente, al final de estas crónicas sobre el torneo, por dónde van mis simpatías.

Las "trilogías sagradas" (con Morphy) de 
Angel Jiménez Arteaga:
Morphy
Steinitz, Lasker, Capablanca
Alekhine, Tal, Fischer
Kárpov, Kaspárov y Carlsen

Para terminar, si acaso, matizo algo que me parece muy interesante al hilo de trasladar este tipo de comportamientos a la vida real:

Igual la crisis internacional en la que estamos metidos la mayoría de los países desarrollados (porque ya los otros, desgraciadamente, no es que estén en crisis sino en permanente “penuria”) es más de valores (como los que estamos dictando aquí) que económica y política.

Dinero hay. Lo que hay que saber es usarlo en el bien general

Mientras me prometen que al menos reflexionan en ello, imaginemos ahora, queridos lectores, a José Raúl despidiéndose de su esposa Gloria para ir al torneo, ¡besándola con total frenesí!:

(Para escuchar la canción haga click encima):
    

(Continuará…)
Angel Jiménez Arteaga

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