martes, 29 de marzo de 2016

La “Herencia Ajedrecística de Alekhine” tal y como yo la veo (XVII)


Con la colaboración de Wolfgang Amadeus Mozart
Hoy: Don Giovanni, K527 (completa).

En la primera ronda (¡de veinte!) del Torneo Pan-Ruso celebrado en Vilnius (hoy capital de Lituania) en 1912, disputada el 19 de Agosto, Alekhine (19 años) con las piezas blancas se enfrentaría a Nimzowitsch, con el que hizo tablas, pues tras entregar una pieza no encontró nada mejor que forzar el jaque continuo.

Aaron Nimzowitsch

En la 2ª rueda, perdió con negras, ante Flamberg, pero no podemos comentar algo de este cotejo porque la planilla de la partida fue extraviada y al día de hoy, ha sido imposible rescatarla; pues de hecho el libro del torneo fue al final cancelado al no disponerse de todas las partidas del evento, pese a los intentos infructuosos de localizarlas por parte de Maizelis (autor de un instructivo libro sobre finales de peones), Romanov, Povarov, Gillam y Kalendovsky; que al final sólo fueron capaces de recopilar 48 partidas de las 99 que se llegaron a disputar.

Mañana este libro me acompañará al Parque

En la 3ª ronda, Alekhine, con blancas, vuelve a caer derrotado, esta vez ante Levitsky, después de una Apertura Inglesa con 1…e5, tras 41 movimientos.

Levitsky (a la izqda.) juega contra Flamberg 
en el Torneo Pan-Ruso del año anterior, 1911

Así, llegamos a la 4ª rueda, donde el 23 de Agosto se disputó el bonito cotejo “Bernstein-Alekhine” que fue escogido tanto por Alekhine para publicarlo en su libro titulado “Mis mejores partidas 1908-1923”, como por Kotov para “La Herencia”, en concreto para ser incluida dentro del “Tomo II – Leyes del juego de posición” (que sí se editaría en 4 libros en castellano) y la misma aparece aquí en el libro nº 2, dentro del Capítulo IV: “La realización del contrapeso material”, sección: “Simplificación de la posición y paso al final de partida”.

Ossip Bernstein en aquel tiempo

El cotejo siguió los cauces de un esquema de juego probado por Carl Schlechter ante Emanuel Lasker en aquel Campeonato del Mundo disputado en Berlín en el año 1910, trasponiendo luego “casi” a una Defensa Grünfeld.

Schlechter (izqda.) jugando contra Lasker 
aquel Campeonato del Mundo de 1910

Ossip Bernstein (también un importante hombre de negocios) reculó en el medio juego con su caballo, en lugar de intentar asaltar la posición central y concedió por ello, la iniciativa a Alekhine, que dominó entonces permanentemente el centro, asegurando su fuerte bastión central de “d5”.

Desde el punto de vista estratégico esta decisión fue de capital importancia.

El negro terminó dominando el tablero y pudo, a voluntad, iniciar un ataque en ambos flancos.

Surgió entonces el “famoso” juego de combinación de Alekhine, que simplificó la posición, cambió damas y pasó a un final favorable, como muy bien “catalogó” Alexander Kotov en su espectacular “estudio estratégico” del gran genio del tablero.


“Alguna vez los hombres tuvieron que ser semi-dioses; 
si no, no hubieran inventado el Ajedrez”.


El secreto de aquel final estuvo en los peones negros en el flanco de dama que avanzaban antes que sus homónimos blancos en el flanco de rey.

Pese a los insistentes recursos “inesperados” de Bernstein por salvar el juego, Alekhine controló bien sus intentos y terminó por “cazar” al alfil contrario, coronando de este modo un bonito triunfo.

En la séptima crónica habíamos escuchado la obertura de la Opera “Don Giovanni”, ahora nos vamos a entretener con la ¡ópera entera!, pues como siempre digo:

¡Vive quién puede o no quien quiere!...

Una ópera de los años 50's

Wolfgang Amadeus Mozart:

Don Giovanni, K527. Opera en dos actos. Duración: 2 h 54’ 11” (con subtítulos al castellano).

        Compuesta en Praga, el 29 de Octubre de 1787 (Mozart con 31 años).

Don Giovanni es la historia de Don Juan.
El protagonista es un joven noble que obliga a su criado a anotar en una libreta cuántas mujeres ha seducido y dónde.
Ya en los primeros compases de la obertura (el inicio instrumental de la ópera) se oye enseguida que esta historia no puede acabar bien.
La maldición que pende sobre el protagonista es transmitida de inmediato al público mediante una música amenazante.
La ópera empieza con Don Giovanni intentando seducir a una mujer (Anna), pero no lo consigue.
Cuando el Comendador, padre de Anna, se interpone entre su hija y Don Giovanni, este último lo mata. Esto ya marca la tónica de la ópera.
La cosa acaba mal para Don Giovanni; su conducta es castigada con la muerte y el descenso a los infiernos…  
La acción transcurre en la Sevilla (España) del S. XVII.
Existen óperas que han marcado un antes y un después en el desarrollo histórico y estético del género. Entre ellas encontramos composiciones tan distintas como “Orfeo” de Monteverdi, “Tristán e Isolda” de Wagner, “Pélleas et Melisande” de Debussy y “Wozzeck” de Berg.
En tal desarrollo, “Don Giovanni” ocupa un lugar muy especial y no en vano es considerada por muchos como una ópera prácticamente perfecta, modélica en el aspecto dramático y en el musical: una verdadera obra maestra.
En “Don Giovanni” existen todavía las divisiones tradicionales en números cerrados y la distinción entre recitativos y arias, pero la estructura remite a una concepción unitaria, de auténtico drama, verdaderamente precursora de la ópera romántica.
“Don Giovanni” destaca por su agudo sentido dramático, por la profundidad en el retrato psicológico de los personajes, por su estructura y por otros aspectos de alcance estético y formal, pero es indudable que la gran seducción que esta ópera ejerce en el público se debe sobre todo a su generoso melodismo.
Mozart propone melodías bellísimas, una tras otra y, cada una nos parece más cautivadora que la anterior y así hasta llegar al final.
Como queda dicho, ¡una obra maestra en todos los sentidos! y seguidamente, “subtitulada” al castellano (!?).


(Si desea “ver y escuchar” la ópera que sigue haga “click” encima):


(Continuará)

Angel Jiménez Arteaga
aarteaga61@gmail.com

No hay comentarios: